Llego la Temporada de Influenza

Se conoce como temporada de influenza a los meses entre octubre y marzo, porque en esta época aumentan de manera importante las enfermedades respiratorias, una de ellas la temible influenza.

Virus de la Influenza

Es tiempo de vacunarse y también de reforzar la higiene respiratoria, medidas simples que te van a permitir seguir disfrutando de tu salud y podrás además gozar mejor de las fiestas y tradiciones mexicanas que ya vienen.

En México, la vacuna contra la influenza se encuentra de manera gratuita en las instituciones públicas de salud para los siguientes grupos:

  • Niños y niñas de seis a 59 meses de edad cumplidos.
  • Niños y niñas de cinco a nueve años de edad que tengan alguno de los siguientes padecimientos: asma, enfermedades pulmonares crónicas, del corazón o del riñón, infección por VIH, hemoglobinopatías, diabetes mellitus, obesidad, cáncer o artritis.
  • Personas de 50 a 59 años de edad que padezcan diabetes, enfermedades del corazón, de los riñones o de los pulmones (ejemplo: enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC o enfisema pulmonar), asma, inmunodeficiencia, cáncer, infección por VIH u obesidad.
  • Personal de salud en áreas clínicas en contacto con pacientes.
  • Mujeres embarazadas en cualquier trimestre del embarazo.
  • Todas las personas de 60 años y más.

Además de la vacuna, hay otras medidas higiénicas muy importantes para no enfermar o contagiar a otros con enfermedades respiratorias. Aquí las más importantes:

  • Lávate las manos frecuentemente.
  • Abrígate bien y no te expongas a cambios de temperatura bruscos.
  • Lleva una alimentación balanceada con frutas y verduras y procura las de temporada (naranja, mandarina, toronja, guayaba).
Lávate las Manos

Si te enfermas, evita contagiar a tus seres queridos o a las personas que conviven contigo, se amable y consciente con los demás:

  • Tápate la nariz y la boca con un pañuelo desechable al toser o estornudar.
  • Si no tienes pañuelo utiliza el ángulo del codo.
  • Lávate las manos con agua y jabón después de toser o estornudar.
  • Evita ir a lugares concurridos o eventos masivos.
  • No saludes de mano o de beso.
  • No escupas en el suelo y en otras superficies expuestas al medio.
  • No compartas vasos, platos o cubiertos, ni alimentos o bebidas.
  • Sigue las recomendaciones del médico/a y no te automediques.

De todas las medidas que acabo de mencionar, voy a insistir en el lavado de manos; virus, parásitos y bacterias se transmiten de mano en mano o desde cualquier superficie. Por lo tanto, lávalas después de saludar de mano a las personas, antes y después de viajar en cualquier tipo de transporte público, tocar superficies de teléfonos públicos o de uso común, barandales de escaleras, perillas de las puertas y dinero.

  • También lávate después de ir al baño, antes de comer y después de asear a niños o atender a un enfermo/a.

Lávate las manos y te vas a sorprender de lo poco que te enfermarás en esta temporada de infecciones respiratorias.

¡Cuídate!

Correo electrónico: olgageorgina@gmail.com
Twitter: @olgageorgina

Ligas recomendadas:

Medidas higiénicas para la prevención de la influenza. Secretaría de Salud

 

Sal: sal de mi vida

El sodio es indispensable para la vida, tiene varias funciones vitales como equilibrar el contenido de agua, de bases y ácidos en la sangre, así como ayudar a conducir la energía eléctrica necesaria para mover los músculos.

Sin embargo, como casi todo en la vida, el sodio en exceso es perjudicial y tiene varios efectos nocivos. El riñón es el filtro del cuerpo y se encarga de limpiar la sangre, pero cuando de sodio se trata es malo para eliminarlo, pues cuando se consume en exceso se eleva en la sangre y aumenta la retención de líquidos para subir la presión arterial y obligar al riñón a filtrar el sodio.

La elevación de la presión arterial ayuda a eliminar el sodio en exceso pero también agrega una carga para las arterias, que con el tiempo se dañarán y provocarán más hipertensión, así como otras enfermedades cardiovasculares, aumentando el riesgo de infarto.

Además, la retención de líquidos o “hinchazón del cuerpo” producida por el exceso de sal empeora la hipertensión arterial y el estado de salud de las personas con problemas del corazón, riñones e hígado.

El sodio en la dieta se mide en gramos (g). La sal de cocina contiene un 40% de sodio y una cucharada pequeña de sal de cocina contiene 2.3 gramos de sodio. La cantidad que el organismo necesita diariamente para mantener su balance de sodio es alrededor de 0.5 gramos; se recomienda que los niños no deben consumir más de 1.2 gramos y los adultos más de 2.3. Si se tiene hipertensión arterial no se deben rebasar 1.5 gramos diarios y si se padece del hígado, riñones o corazón la cantidad debe reducirse aún más.

Pero mucho ojo, actualmente el consumo promedio de sodio por día de un adulto es entre 9 y 12 gramos diarios, es decir, 10 veces más la recomendada en personas sanas.

¿De dónde viene la sal que se consume?

Muchos alimentos, entre ellos la carne y el pescado, tienen sal de manera natural pero en bajas cantidades; de 75 a 78% puede provenir de alimentos industrializados en los que además del sabor, se agrega para dar color, controlar la fermentación, incorporar otros ingredientes o esponjar los alimentos.

¿Cómo disminuir la ingesta de sal?:

  • Consume alimentos frescos.
  • Evita o disminuye en lo posible los alimentos procesados, los más altos en sal son: sopas, atún, sardinas y vegetales en lata; queso, salsas, salchichas, soya, jugo de tomate, pepinillos, jamón, aderezos para ensalada, algunos refrescos y todo tipo de frituras.
  • Evita o disminuye las comidas rápidas altas en sal como pizzas, hamburguesas, hot dogs, papas o pollo frito.
  • Lee las etiquetas y averigua el contenido de sodio. Otras formas en las que se encuentra además del cloruro de sodio son: glutamato monosódico, nitrito de sodio, sacarina de sodio, polvo para hornear, bicarbonato de sodio o benzoato de sodio.
  • Comienza a usar menos sal de la que piden las recetas.
  • En los restaurantes pide tus alimentos sin sal y las ensaladas con el aderezo a un lado para que puedas controlar la cantidad.
  • Quita el salero de la mesa y no lo uses.
  • Ajusta tu paladar.

Tal vez al principio te parezcan un poco insípidos los alimentos, pues tu lengua estará acostumbrada al sabor de la sal, pero sólo será por unos días y comenzarás a recuperar el gusto por el sabor natural de la comida y disfrutarla sin dañar a tu organismo.

Infórmate, cuida tu salud.

Para bajar de peso, calorías que cuentan menos

Recientemente se publicó un estudio que demuestra que para mantener o bajar de peso no todas las calorías cuentan igual. Se estudiaron tres tipos de dietas, durante un mes cada una, en un mismo grupo de personas; durante el tiempo que duró el estudio se midieron periódicamente: peso, grasa corporal, cambios hormonales, azúcar, grasas en sangre y colesterol.

Las dietas que se probaron fueron: 1) baja en grasas, 2) baja en azúcares o carbohidratos y 3) baja en índice glucémico.

Antes de decir más sobre las dietas vale la pena explicar que el índice glucémico, es la velocidad con la que se absorbe y gasta el azúcar de  los alimentos que ingerimos. Un índice glucémico elevado indica una absorción rápida, mientras que un índice glucémico bajo significa que la absorción es más pausada.

El efecto de los alimentos con un índice glucémico elevado es que aumentan rápidamente el nivel de azúcar en la sangre, esto provoca que el páncreas descargue insulina en grandes cantidades para ayudar a que la energía entre a las células. De todas maneras las células no alcanzan a quemar toda la azúcar y se activa el metabolismo de las grasas, por lo que esa azúcar termina en nuestro cuerpo en forma de “llantitas”. Por otro lado, dos o tres horas después, la descarga alta de insulina consigue bajar los niveles de glucosa en sangre por debajo de lo normal, lo que provoca el deseo de comer más azúcar.

Ejemplos de alimentos según el índice glucémico:

Índice glucémico alto: jarabe de maíz, miel, sandía, corn flakes, galletas, pan de trigo, pasteles, puré de papas, papas fritas, palomitas, pan blanco o de hamburguesa, donas, refrescos, jarabe de maple, pan rústico, fideos, arroz blanco, barritas, sémola de trigo, harina de maíz, azúcar blanca, jugos de frutas, dátiles, plátano.

Índice glucémico medio: all bran, mango, cebada, pan de centeno, pan tostado integral sin azúcar, salsa de tomate, plátano verde, arándano, piña, uvas, habas, pastas integrales, jugos naturales sin azúcar.

Índice glucémico bajo: arroz salvaje, avena, naranja, ciruela, manzana, durazno, quesos, tomates, frijoles, alubias, lentejas, garbanzos,

Bajo índice glucémico
Bajo índice glucémico

zanahorias crudas, leche, chocolate negro, almendras, cacahuates, nueces, rabanitos, coliflor, aguacate, coliflor, lechuga.

De las tres dietas estudiadas, la que tuvo mejores resultados fue la de alimentos con un índice glucémico bajo, que consistió en 40% de calorías de carbohidratos, 40% de grasas y 20% de proteínas. Se incluyeron alimentos como avena, arroz negro, frijoles, lentejas, carnes con poca grasa, pescado, frutas y vegetales y nueces. Se evitaron todos los alimentos altamente procesados y del grupo de índice glucémico alto o medio.

La dieta con alimentos de índice glucémico bajo permitió quemar de manera natural al organismo 150 calorías más que la dieta baja en grasas.

Una observación importante es que las dietas deben ser balanceadas en cuanto a la cantidad de carbohidratos, grasas y proteínas. La calidad del alimento es muy importante, por lo que se deben evitar aquellos que tienen un índice glucémico alto y moderar la ingesta de grasas de origen animal.

Mejor informados cuidamos mejor la salud.

Consulta aquí el artículo original: Effects of Dietary Composition on Energy Expenditure During Weight-Loss Maintenance

Aviso sobre una posible mala interpretación de los índices glucémicos

 

 

 

Hipertensión, la asesina silenciosa

La hipertensión arterial o presión alta es muy frecuente. En México cada año se registran más de medio millón de casos nuevos, tres de cada 10 personas de 20 y más años la padecen y aumenta con la edad, de tal manera que cuando se llega a los 60 años, hasta seis de cada 10 la sufren.

¿Qué es y cómo afecta?

El corazón, para hacer llegar la sangre a todos los órganos, en cada contracción lanza la sangre con fuerza, a esto se le llama presión arterial y tiene dos mediciones: al contraerse (presión máxima o sístole) y al relajarse (presión mínima o diástole). Normalmente la presión debe ser menor de 120/80; cuando se eleva de manera continua y sostenida se trata de hipertensión.

En la presión alta el corazón trabaja más y causa rigidez y acumulación de colesterol en las arterias. No tiene curación pero con tratamiento adecuado puede controlarse. Cuando no se controla favorece enfermedades como infartos del corazón o del cerebro, aneurismas, insuficiencia renal, alteraciones de la visión, mala circulación de las piernas o impotencia en los hombres.

¿Cómo se diagnostica?

A la presión arterial se le llama también el asesino silencioso porque no tiene síntomas y pueden pasar varios años sin que la persona se dé cuenta que la padece provocando daños en el organismo. Es más frecuente en personas mayores de 40 años y se recomienda la detección a todos/as a partir de los 30 o a partir de los 20 años de edad si se tiene diabetes, sobrepeso u obesidad.

Las cifras por encima de 140/90 se consideran presión alta. Para hacer el diagnóstico debe medirse varias veces, en días diferentes. Cuando las cifras se encuentran entre 120/80 y 140/90 se le considera prehipertensión o “normal alta” y puede desarrollarse hipertensión.

¿Qué la favorece?

Hay enfermedades o medicamentos que ocasionan presión alta, sin embargo, lo más común es que no se identifique ningún mal asociado.

Los factores más importantes que la favorecen son: sobrepeso y obesidad, estrés y ansiedad crónicas, comer mucha sal, familiares con hipertensión, fumar y beber alcohol en exceso (más de dos tragos en el hombre y más de uno para la mujer).

¿Cómo se trata?

El tratamiento consiste en eliminar los factores de riesgo y tomar medicamentos. Es indispensable tener una dieta baja en sal, consumir alimentos con potasio y fibra y tomar agua suficiente. Por supuesto, un peso normal, dejar de fumar, no beber alcohol, reducir el estrés, hacer por lo menos 30 minutos de ejercicio diario y dormir bien. Los medicamentos deben ser siempre recomendados por el médico/a, que ajustará la dosis hasta alcanzar una tensión arterial adecuada.

¿Cuándo es más peligrosa?

En pacientes con daño renal, diabetes, cuando se diagnostica hipertensión maligna y en el embarazo.

Todas las instituciones públicas del país hacen la detección de hipertensión sin costo alguno. Y tú, ¿ya te hiciste la detección? Más vale prevenir, cuida tu salud, acude a revisión médica anual.

¿Milagro o un vil engaño?

Seguramente has visto o escuchado publicidad sobre productos con propiedades rejuvenecedoras, embellecedoras, adelgazantes o hasta de prevención, tratamiento y rehabilitación de enfermedades. Son conocidos como productos milagro, su publicidad es falsa y engañosa, generalmente son registrados como complementos alimenticios o cosméticos para escapar del control sanitario que tienen los productos farmacéuticos.

Un producto milagro además de engañarte y quitarte tu dinero puede ser dañino y también fatal. Muchos tenemos la falsa creencia de que los productos hechos a base de plantas o semillas por ser naturales tienen siempre propiedades benéficas; lo cierto es que las plantas pueden tener sustancias activas tóxicas para el organismo con efectos conocidos o muchas veces también desconocidos.

Imagen de Instagram por @Anavbay

Entre los productos milagro más populares se pueden mencionar pulseras, plantillas, almohadas, baba u otros líquidos corporales de animales, pociones, cremas adelgazantes, polvo de cuernos, jabones, máquinas vibradoras para adelgazar o tonificar, dietas (algunas con nombre y apellido), imanes, raíces, tenis para adelgazar, emisores de ondas, radiaciones o iones, la lista es escandalosa y enorme.

El que se venda en farmacias no asegura que un producto es eficaz; muchos de los productos milagro anuncian múltiples beneficios, algunos hasta contradictorios y a la mayoría se le atribuyen efectos antioxidantes, equilibrantes, energéticos, con mejoría del apetito sexual o cura de la impotencia. Es común encontrar leyendas que indican que el remedio contiene un secreto milenario de alguna planta de origen oriental. Otra característica de los productos fraudulentos es que miles de clientes satisfechos lo avalan o dan testimonio de su eficacia y para muestra aparece uno de ellos con el antes de y el después de usar lo que se anuncia.

Entre los más peligrosos se encuentran los que prometen adelgazar, además de ser fraudulentos, confunden a la población con mensajes contrarios a los estilos de vida adecuados ya que dan a entender que el ejercicio y una alimentación correcta no son necesarios para un peso adecuado. Las dietas milagro tienen una o más de las siguientes características: promesa de pérdida rápida de peso (más de 5 kilogramos por mes); la afirmación de que se puede llevar sin esfuerzo, “sin dietas y sin ejercicio”; aseguran que no tienen riesgos para la salud, cuando en realidad pueden tratarse de dietas muy restrictivas, que pueden provocar deficiencias nutricionales, desencadenar trastornos de la alimentación, favorecer efectos rebote y efectos psicológicos negativos. La consecuencia más grave de las dietas y productos para adelgazar engañosos es que no enseñan a la persona a tener hábitos de alimentación adecuados de manera permanente.

Lo real es que se ha demostrado científicamente que no existen alimentos o complementos alimenticios que adelgacen, deshagan o eliminen la grasa. El peso adecuado es resultado de un equilibrio entre lo que se come y la energía que se gasta a través de la actividad física.

¿Por qué tienen éxito los productos milagro? son varias las respuestas, para comenzar identifican una necesidad y ofrecen una solución casi mágica, las grandes ganancias les permiten utilizar mucha publicidad y como todos los “tratamientos” pueden producir un efecto placebo. El efecto placebo es conocido desde la antigüedad, es un fenómeno por el cual los síntomas o dolencias de una persona tienen mejoría por pura sugestión, lo que cuenta es tu deseo de mejorar, pero el efecto será limitado porque el producto milagro en el mejor de los casos es una sustancia inocua sin ningún efecto benéfico.

Desconfía de la publicidad en la que te hacen grandes promesas, son hábiles para engañarte, piensa que sólo te harán gastar y retrasarán tu búsqueda de atención preventiva y médica adecuada. Pero sobre todo, no consumas nada sin consultarlo con tu médico.

Anuncio: La PROFECO invita a un seminario sobre el derecho a la información y la publicidad responsable los días 16 y 17 de mayo de 2012. http://ow.ly/i/CxS4

Todas y todos somos importantes, cuida tu salud.

Salud es…