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Médica, especialista en epidemiología y maestra en salud pública

No te quedes sin sueño y sin sueños

RelojFantasía¿Cómo te llevas con la almohada?, ¿es para ti dormir una necesidad, un placer o una pesadilla? Cada vez es mayor la información sobre la importancia de dormir bien y los efectos nocivos a la salud cuando no se destina suficiente tiempo para esta actividad.

Dormir pocas horas puede quitar años a tu vida y aumentar el riesgo de sufrir enfermedades como diabetes, obesidad, hipertensión arterial, ataques al corazón o depresión. Los principales trastornos del sueño incluyen el insomnio, roncar mientras se duerme, la apnea del sueño o la somnolencia excesiva.

Cada vez sabemos más sobre el sueño y sus procesos, por ejemplo, que los hombres y las mujeres tienen ciclos diferentes para dormir, lo más frecuente en los hombres es que sean mayores de 24 horas, por lo que tienen predisposición a dormir cada vez más noche y levantarse más tarde cada día. En las mujeres los ciclos de sueño tienden a ser menores de 24 horas, esto significa que les da sueño más pronto y despiertan más temprano que los hombres, durmiendo en promedio 19 minutos más.

¿Cuánto tiempo se debe dormir?

No hay una regla escrita porque cada persona es diferente, algunas pueden necesitar dormir más que otras. En términos generales estos son los tiempos que se recomiendan según la edad:

  • Niños/as de cinco a nueve años necesitan de 10 a 11 horas de sueño.
  • Adolescentes de 10 a 17 años requieren entre 8.5 y 9.5 horas.
  • Mayores de 18 años, de 7 a 9 horas.

Casi todas las personas tienen problemas para dormir de vez en cuando, sin embargo, si la dificultad se presenta casi todos los días durante algunas semanas puede tratarse de insomnio crónico, una de las afectaciones más comunes del sueño.

Consejos para dormir mejor

  • Duerme en una habitación oscura y silenciosa a una temperatura agradable, no duermas con la televisión o el radio encendido.
  • Vete a dormir y levántate a la misma hora todos los días.
  • Evita la cafeína, té, vino o licores después de las cinco de la tarde.
  • Cena ligero, no comas de manera abundante.
  • El ejercicio moderado ayuda a dormir, el ejercicio excesivo puede quitarte el sueño; si haces ejercicio por la noche hazlo dos o tres horas antes de ir a la cama.
  • No duermas siesta después de las cinco de la tarde.
  • Disminuye el ritmo de tu actividad 30 minutos antes de ir a dormir, elige algo tranquilo y relajante como leer.
  • Si no puedes dormir en los primeros 20 minutos después de acostarte, levántate y haz algo que te relaje como escuchar música tranquila o leer.
  • Manda el teléfono a dormir.
  • Respeta el sueño de tu pareja (también tiene derecho a dormir tranquilamente)

Los enemigos de dormir bien son llevar las preocupaciones a la cama, la depresión, comer en exceso, beber alcohol, fumar, el ruido y la luz en la habitación. Si siempre te levantas cansada o cansado, si roncas o sientes que no duermes bien, acude con tu médico/a.

Me despido con esta frase:
“La buena conciencia sirve de almohada”
John Ray

La influenza, una amenaza para el embarazo

Durante el embarazo se deben tener cuidados especiales para evitar enfermedades, y una de ellas es la influenza. Las mujeres que esperan un bebé tienen cambios en el sistema de defensas del organismo y en el funcionamiento del corazón y los pulmones que favorecen las complicaciones de la influenza. Mientras más avanzado es el embarazo hay un mayor riesgo de enfermarse gravemente, si además la mujer tiene obesidad y padece asma el peligro es más grande. En México, durante la pandemia de 2009 con la influenza AH1N1 aumentó el riesgo de muerte materna cinco veces.

Para prevenir las complicaciones, entre las que se encuentran la neumonía, la falla renal, edema pulmonar (agua en los pulmones), embolia pulmonar, aborto, parto prematuro o incluso la muerte, es muy importante que las mujeres embarazadas se vacunen contra la influenza. La vacuna es segura y protege la vida de la madre y de su bebé, por lo que si estás embarazada y no te la han indicado debes solicitarla en las clínicas de salud.

Además de la vacunación existen otras medidas para prevenir la influenza:

  • Protegerse del frío.
  • Evitar estar junto a personas que fuman.
  • Alimentación balanceada y rica en frutas y verduras.
  • Acudir a las citas de revisión prenatal.
  • No cuidar a personas con infecciones respiratorias u otra enfermedad infecciosa.
  • Distanciarse de personas con infecciones respiratorias.
  • Lavarse las manos con frecuencia.
  • En caso de padecer enfermedades respiratorias, no automedicarse.

Los síntomas de influenza durante el embarazo son similares a los de las demás personas y se puede presentar:

  • Fiebre, generalmente mayor de 39 °C.
  • Dolor de cabeza o de músculos muy fuerte.
  • Mucho cansancio.
  • Tos seca, congestión nasal o ardor y dolor de garganta.

Cuando una embarazada tiene un cuadro sospechoso de influenza, el personal médico tiene instrucciones de comenzar el tratamiento antiviral aun sin la confirmación de resultados de laboratorio y citar para revisión a las 24 o 48 horas.

Aunque no parezca haber complicaciones, algunas mujeres desarrollan alteraciones en la concentración de oxígeno en la sangre, por lo que es importante tener una vigilancia estrecha y no confiarse.

Si la embarazada presenta alguno de los siguientes síntomas se debe buscar atención médica de urgencia:

  • Dificultad para respirar o falta de aire.
  • Dolor o presión en el pecho o el estómago.
  • Mareos repentinos.
  • Confusión mental.
  • Vómitos o diarrea graves o que no se quitan.
  • Fiebre alta.
  • Disminución o ausencia de movimientos del bebé.

Comparte esta información con una mujer embarazada y su pareja. Ayudemos a cuidar la salud.

 

 

Para nosotras: uso del condón.

La sexualidad es inherente a la existencia de los seres vivos y en las personas está reconocida como un derecho.  Sin embargo, no es tan sencillo; disfrutar de la sexualidad y del erotismo implica estar bien informadas, conocer todas las posibles desventajas y ventajas de las relaciones sexuales y sobre todo decidir con responsabilidad lo que queremos y con quién lo queremos.

Ejercer y disfrutar plenamente la vida sexual, significa también que se respeten las decisiones que tomas sobre tu cuerpo, nadie puede tocarte sin tu permiso, ni forzarte, acosarte o presionarte para tener relaciones sexuales.

De acuerdo con los estudios realizados en México, las adolescentes siguen siendo un grupo muy vulnerable en salud sexual y reproductiva por la alta tasa de embarazos y enfermedades sexualmente transmisibles.

A diferencia de lo que sucede en otros países con mejor nivel de desarrollo, en el nuestro más de la mitad de las y los adolescentes no planea su primera relación sexual y no usa de manera consistente preservativos para protegerse de enfermedades sexualmente transmisibles y embarazos no planeados.

Entre las razones para la falta de uso de condones está la sumisión de la mujer, la pena por lo que van a pensar de ella si compra o carga condones, no saber negociar su uso, otorgarle al varón la toma de decisiones en el ámbito sexual, pensar que los riesgos de una enfermedad sexual son sólo para las trabajadoras sexuales o los homosexuales, y la violencia contra la mujer.

No seas parte de esa estadística, es mejor ser audaz que pasar por tonta. Antes de estar en la situación de necesitar un condón se debe hablar sobre el tema y no dejarse llevar por el momento, puedes sentirte presionada y arrepentirte más tarde. Deja claro que nunca vas a tener relaciones sin preservativo.

Que no te dé pena, consigue tus condones y carga siempre contigo, es mejor tenerlos y no usarlos que necesitarlos y no tenerlos. Consigue una cajita o una bolsita para que no se maltraten y piensa en ellos como un amuleto de la buena suerte.

¿Cómo negociar el condón?

Si tu pareja se opone al uso del condón o piensas que no va a querer, aquí algunos consejos:

  • “Es incomodo, le quita las ganas”  Es más incómodo sufrir las consecuencias de una relación sin protección, no estar protegida te quita las ganas a ti.
  • “Si hay amor, debe haber confianza”.  Amor significa también respeto a tus decisiones, amor significa protegerse y cuidarse.
  • “Tú eres la única y no tengo ninguna enfermedad”  No es suficiente, las infecciones sexuales más frecuentes no tienen ningún síntoma y las personas no saben que las tienen.

Si las respuestas no son suficientes y él te juzga, piénsalo mejor, la verdad es que no te respeta y no lo hará tampoco en otras circunstancias.  Tus decisiones no le parecen importantes ni tampoco las consecuencias.

Infórmate y asesórate, en la mayoría de las clínicas públicas existen servicios especiales para adolescentes. Tú eres quien decide, si lo vas a hacer que sea con protección.

Por último, recuerda que la mejor manera de evitar completamente un embarazo o enfermedades de transmisión sexual es la abstinencia

Infórmate y cuídate.

Para mayor información visita la página Y Qué Sexo

¿Qué saben tus hijos o hijas sobre el condón?

En México, la tasa de embarazo adolescente es muy alta, 17% son en mujeres menores de 20 años. El embarazo adolescente es un fenómeno complejo que tiene su razón en una cultura que por un lado promueve el matrimonio entre jóvenes, y por otro, descuida las relaciones sexuales con protección.

Según las encuestas, 98% de adolescentes dice conocer como usar un condón, sin embargo sólo 34% lo usó en su primera relación sexual. La pregunta entonces es ¿por qué si lo conocen, no lo usan? Las respuestas pueden ser: la relación sexual no fue planeada, se dejaron llevar por el momento y no tenían condón, ella no lo exigió porque le dio pena, él no usa condón porque no le gusta como se siente o simplemente porque la que se debe cuidar es ella.

Otro riesgo del sexo no protegido son las infecciones, las más frecuentes pueden no causar síntomas, por ejemplo la infección del virus de la inmunodeficiencia humana que causa SIDA; el virus del papiloma humano, que es factor de riesgo para el cáncer cérvico uterino; la infección con hepatitis B o C crónica, que aumenta el riesgo de cáncer o cirrosis hepática o la clamidia que causa parto prematuro o esterilidad.

Para los padres y las madres puede ser un reto hablar sobre el uso del condón, sin embargo, los estudios nos dicen que los hijos prefieren recibir información de sus padres, que de ésta manera se sienten apoyados y conectados a su hogar y que así les es más fácil retardar el inicio de las relaciones sexuales o usar condón.

Un error común es pensar que nuestro adolescente es un inmaduro o ya ha crecido mucho, lo cierto es que cada uno tiene su propio ritmo y no hay que dejarse llevar por las apariencias, por eso, al hablar sobre sexualidad se debe tomar en cuenta lo siguiente:

  • Es alrededor de los nueve o 10 años cuando tienen curiosidad por los condones, no lo asocian con relaciones sexuales y menos están pensando en tener una. La mejor respuesta es hablar de la función del preservativo, que es proteger de una infección o evitar un embarazo. Si siguen preguntando es una magnífica oportunidad para educar.
  • Entérate qué es lo que le enseñan en la escuela, así es más fácil resolver las dudas al nivel que se necesita.
  • Aunque muchos adolescentes piensan que lo saben todo, las investigaciones demuestran que la mayoría no tiene información adecuada sobre como prevenir el embarazo o las infecciones.
  • Una buena manera de saber qué sabe tu hijo o hija es preguntar y escuchar con interés. Explora y déjales hablar sin criticar o juzgar.
  • Si te hacen una pregunta y no sabes cómo contestar, pide tiempo, acepta que no sabes como explicarlo pero que lo harás después, no muestres incomodidad.
  • Se vale que le lleves libros y folletos, pregunta en las clínicas de salud públicas por información
  • Habla de los valores importantes en la familia, pero no amenaces, ni los hagas sentir culpable, no funciona y los aleja cuando más te necesitan.

    Lleva siempre condones

Los padres y madres y otros adultos, siempre tendrán una gran influencia sobre los jóvenes, no sólo por lo que dicen, también por sus actitudes y sus ejemplos.  Tener condones en casa es la mejor muestra de una decisión hacia la prevención del embarazo y las infecciones sexuales.

Aversión a la homosexualidad… ¿moda o derecho?

El pasado 1 de diciembre se celebró el Día Mundial del SIDA y el tema se dedicó a la protección de los derechos humanos de todas las personas afectadas por el VIH (virus de la inmunodeficiencia humana). El derecho a la salud, es uno de los derechos humanos y en VIH/Sida consiste en el acceso y la garantía a la información para la prevención, la consejería, el diagnóstico y el tratamiento.

El VIH/sida es la principal causa de mortalidad por una enfermedad infecciosa en el mundo; hasta la fecha ha cobrado más de 27 millones de vidas y se calcula que cada año mueren 2 millones de personas por esta causa.  Quienes más se exponen a la infección por el VIH, son las y los consumidores de drogas inyectables, profesionales del sexo, hombres que tienen relaciones con otros hombres y personas transexuales, y son también las que tienen menos acceso a servicios de prevención, tratamiento y atención porque sufren de discriminación y estigmatización.

La homofobia se puede definir como la aversión, incomodidad, odio, prejuicio o discriminación contra hombres o mujeres homosexuales, aunque también incluye a bisexuales o transexuales. En nuestro país la homofobia es muy extendida y se ha documentado que somos el segundo país en América con más asesinatos por homofobia, después de Brasil.

Todas las formas de discriminación son una violación a los derechos humanos, a nuestro derecho de alcanzar una vida con las mismas oportunidades. Más allá de las causas de la homofobia, debemos extirpar de la sociedad la discriminación por la orientación sexual y participar en la creación de una sociedad más igualitaria, más inclusiva y de mayor aceptación de la diversidad que existe en la naturaleza y en cada uno de los individuos.

Para algunas personas puede ser más difícil superar la homofobia porque desde la infancia se les enseño a rechazar la homosexualidad, pero todas podemos si queremos, desarrollar empatía y aceptación frente a las diferencias de los demás.

Comencemos por cambiar nuestro lenguaje, por respetar la diferencia y por una tolerancia cero a la discriminación.  Eliminemos palabras como: maricas, jotos, puñales o putos; son etiquetas humillantes y ofensivas que además nos evidencian como intolerantes y sin respeto a los derechos humanos.

Todas y todos tenemos la responsabilidad de respetar los derechos del prójimo, en el caso particular del personal de salud, su obligación como servidores públicos es respetar y proteger los derechos humanos de todas las personas y es inaceptable que tengan actitudes o comportamientos homofóbicos, por el contrario las y los trabajadores de la salud deben prestar sus servicios con la mejor atención posible y exenta de prejuicios.

Cuando los gobiernos, las instituciones y la sociedad somos incapaces de proteger los derechos humanos de las minorías, aumenta la vulnerabilidad y como en el caso del VIH/Sida se facilitan las epidemias de la infección.

Todos y todas somos importantes. Cuidemos nuestra salud.